CRÓNICA DE LA JORNADA DE TEAdir EUSKADI del 4 de abril de 2017.

CRÓNICA DE LA JORNADA DE TEAdir EUSKADI del 4 de abril de 2017.
Vamos a concluir la sesión de hoy, dando nuevamente las gracias a quienes la han hecho posible en su organización y a las personas que acudiendo a esta cita la habéis hecho posible en su ejecución. Este interés y estas reflexiones, nos animan en TEAdir Euskadi a seguir organizando espacios de encuentro y de sensibilización sobre los TEAs.

Lo cierto es que en estos días hemos leído y escuchado mucho sobre autismo. Y nos congratulamos de ello. Es importante que en la sociedad se vaya generando conciencia sobre la particular posición de nuestros chicos y chicas en el mundo, más allá de prejuicios y estereotipos. Una particular posición que quienes han tomado la palabra hoy nos han ayudado a entender mejor.

Pero es también cierto que el afán periodístico por la noticia cae en ocasiones en la falta de rigor y en la simplificación del mensaje.

Y lo que hoy hemos podido constatar es precisamente que no nos hallamos ante algo “simple”: que cada chico o cada chica con TEA es diferente, que las soluciones mágicas, universales y procedimentadas no existen, que no hay pautas cerradas a aplicar que nos garanticen el mejor resultado.

Pero eso no significa que no tengamos una posición que mantener y que defender para “descongelar los helados muros”, para socorrer a quien está en esa inmensa angustia, para invitarle a decir sí.

Hay palabras y actitudes (ingredientes) a incorporar a nuestra vida que nos pueden ayudar y que Vilma, Beatriz, Astrid, Ana y quienes habéis intervenido nos habéis mostrado:

Una nueva manera de mirar. El autismo requiere que miremos con ojos nuevos y abiertos a nuestros chicos y chicas y también a la propia sociedad.
Aprender de las personas autistas, porque son nuestros maestros y maestras, son quienes nos enseñan. Mantener ante ellos una actitud “atenta-distraída” de “no saber sabiendo”
Confianza. Entre el profesor o profesora y los padres y madres. Es importante que nos escuchemos mutuamente y que establezcamos unas bases de confianza en nuestra relación. Estamos para colaborar. Estamos para “encontrarnos” (evocando el título de la jornada de hoy).
También la confianza de la que ha hablado Beatriz: crear ese clima que genere la confianza de nuestros chicos y chicas en las personas adultas de la escuela.
Y confianza en términos de CREER. Confiar (creer) en nosotros mismos: creer en que como madres y padres, como docentes, como PTs, como terapeutas… podemos hacerlo posible.
Entender la escuela en su totalidad. A menudo, centrarnos exclusivamente en las notas y en lo académico nos enreda y nos hace perder la oportunidad de los otros espacios. Entender la escuela en su totalidad es prestar también atención a esos otros lugares de convivencia que son fundamentales para las relaciones: los recreos, las extraescolares, los comedores…
Creatividad. Las “reglas del juego” de nuestro entorno no nos sirven y nos sirven aún menos si, como sabemos y hoy se nos ha mostrado, el autista es “insumiso a la identificación común”. Obstinarnos en esas “reglas del juego” nos impide prestar atención a las puertas que nuestros hijos e hijas nos abren, a aquellos intereses en los que engancharles y desde los que ayudarles a construirse. Acompañar es una palabra clave y hacerlo con creatividad nos permite prestar atención a la “Tarjeta de visita” con la que el niño o niña se presenta.
Flexibilidad. Aferrarnos a nuestra autoridad como personas adultas (padres, madres, docentes…) nos impide llegar bien a estos chicos y chicas. No exageremos nuestra presencia, que les abruma, les invade y les angustia. Y liberémonos de tener que estar excusándonos constantemente por su presunta “mala educación”.
No estamos ante alguien rebelde que requiera disciplina. Estamos ante una persona que no puede atender a nuestra demanda y que necesita de nuestra flexibilidad. Desde nuestra flexibilidad podrá también nacer la suya.
Y flexibilicemos también los tiempos, las reglas, los procedimientos… del aula, adaptémonos a los chicos y chicas con TEA (y no al revés).
Empatía. A veces, desde la ignorancia, atribuimos a las personas con TEA falta de empatía. Pero ¿acaso en alguna ocasión nos preguntamos la que se les debe? Entender sus angustias (ponernos en ellas) nos permitirá situarnos mejor y ayudarles también mejor. Nos permitirá crear ese vínculo tan necesario.
Apuesta. Apostar por las personas que son. Ello no significa renunciar a su crecimiento ni a suavizar sus dificultades. Significa ayudarles a crecer desde quienes son. Como hoy se ha dicho en la mesa, “les encontramos cuando dejamos de buscarles”. Es entonces cunado se nos muestran cómo son, cuando se nos muestra quiénes son.
Convivencia versus inclusión. Es necesario crear un espacio colectivo común respetando las singularidades.
Las aulas pueden convertirse en lugares magníficos para las personas con TEA, espacios en los que sean reconocidas, respetadas, ayudadas… Y a los que también ellas pueden aportar, bien porque se recojan y prestigien sus intereses y particularidades o simplemente porque con su presencia muestren a otros adultos del mañana el valor del respeto a las personas, a la diversidad de nuestra sociedad y a la dignidad del sujeto.
Evaluaciones alternativas. Debemos construir nuevos modos de evaluación (escolar pero también laboral) que sean singulares, de modo que nos permitan reconocer y valorar los saberes y capacidades de todas las personas por encima de determinadas dificultades.

Seguro que hay más cuestiones importantes. Seguro que cada cual nos llevamos hoy un aprendizaje propio, el que más haya llamado a nuestra puerta.
Solo por eso, merecerá la pena que volvamos a reunirnos el año que viene.

En Bilbao a 4 de abril de 2017.

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Cuando el autismo entra en las aulas: la importancia del encuentro.

A3 doku UPV

Cuando el autismo entra en las aulas:

la importancia del encuentro

4 de Abril de 2017

18:00 horas

Bizkaia Aretoa

 

En un día tan señalado como es el día Internacional de Concienciación sobre el Autismo nos gustaría invitaros a participar junto a nosotros en un encuentro de reflexión y debate sobre el autismo y la escuela.

El periodo escolar es una etapa que genera mucha angustia en las familias y que en ocasiones puede ser origen de desencuentros. Pero no sólo afecta a las familias, sino a los y las profesionales de la educación que se encuentran en la necesidad de atender en su clase a un alumno o alumna con TEA sin tener, a menudo, la información o los recursos necesarios. Así, a partir del visionado de un vídeo-documental sobre el paso de un niño con TEA por un centro escolar asistiremos a una mesa de debate en torno al tema de la enseñanza y la escolarización, en la que participarán profesionales relacionados, desde distintos ámbitos, con el mundo de la educación.

Esta mesa de debate estará compuesta por:

Vilma Coccoz, Psicoanalista con dilatada trayectoria en el trato con sujetos autistas, AME (analista miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano), miembro de la AMP Asociación Mundial de Psicoanálisis, docente del ICF (Instituto del Campo Freudiano). Colaboradora en diversas publicaciones

Beatriz Tomey, Maestra-Consultora de Infantil y Primaria en la Ikastola Altzaga de Erandio. Coordinadora del Grupo de Investigación de Prácticas Educativas del Instituto del Campo Freudiano en Bilbao.

Astrid Ulnos, Profesora de Pedagogía Terapéutica.

Ana Goiricelaya, presidenta de Teadir Euskadi.

Entre todas debatiremos sobre el momento del encuentro entre ese alumnado con necesidades especiales y el entorno escolar y muy especialmente con su profesor o profesora.

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La práctica entre varios

Charla – Coloquio

10 de Marzo, 19:00 H.

Salón de actos de Bolunta

Zabalbide 1, Bilbao

La “Práctica entre varios”, una manera especial de tratar el autismo.

Los talleres que organiza Teadir Euskadi tienen algo particular que los distingue, y es una forma de hacer que se ha denominado “Práctica entre varios”.

Para conocer un poco más acerca de esta práctica y de nuestros talleres tendremos la oportunidad de escuchar a Pía Nebreda, responsable de los talleres y psicoanalista con larga trayectoria en la atención a personas con autismo, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Además es una de las socias fundadoras de Teadir Euskadi donde participa como vocal en la junta directiva.

De su mano descubriremos un modo de atender la particularidad del sujeto autista, la manera de indagar en cómo ubicarse, en cómo ser “un Otro” acompañante a la medida de la necesidad de cada individuo, partiendo para ello de la concepción del psicoanálisis lacaniano de lo que sucede en el sujeto autista. Así pues, no se parte de la idea de un déficit o de una falta en el sujeto sino del síntoma, es decir, aquello que aporta y desde lo que es posible iniciar un trabajo, entendiendo el síntoma como una herramienta o recurso que utiliza el individuo para resolver un problema y que, por tanto, no debería ser erradicado mediante tácticas coercitivas.

Pero ¿qué ocurre cuando ese síntoma interfiere de manera negativa en la vida del sujeto y de su entorno, es decir, cuando es incompatible con la vida social? Es, en ese momento, cuando más relevancia toma el trabajo de la práctica entre varios, pues trabaja desde ese mismo síntoma sin forzar al sujeto a eliminarlo, añadiendo de esta forma un nuevo motivo de angustia.

Desde que Antonio di Ciaccia creara este modo de hacer han sido muchas las instituciones que se han creado siguiendo este modo de hacer, del modo que ahora podemos hacer en Teadir Euskadi.

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Exposición El mundo en singular Erakusketa

CARTEL BILBAO

Exposición “El mundo en singular”

Una exposición organizada por TEAdir-Euskadi y TEAdir-Aragón
BIZKAIA ARETOA. Sala Etxepare
Del 18 al 31 de mayo// lunes a viernes 08:00 a 20:00h.

La Asociación TEAdir-Aragón y TEAdir-Euskadi presentan esta exposición dentro del programa Artistas Autistas.

El mundo en singular muestra el trabajo de jóvenes de nacionalidad española, francesa e italiana, con diagnóstico de TEA (Trastorno del Espectro Autista). El dibujo, la pintura o la fotografía son para estas personas medios de expresión de gran valor, no sólo por la calidad y las aptitudes que revelan, sino porque en su caso resultan mucho más accesibles que el lenguaje oral, utilizado por la mayoría como instrumento principal de comunicación. Con gran pasión y espontaneidad iluminan imágenes al margen de las coordenadas académicas, de las modas, de la crítica o de su potencial valor económico. Son creaciones que se sitúan en la órbita del Art Brut concebido por Jean Dubuffet.

La exposición descubre el talento de estas personas y pone el acento en sus capacidades en contraposición a sus limitaciones, aquellas que suelen citarse equivocadamente cuando se habla de autismo: su aislamiento del mundo o su supuesta incapacidad para expresarse y comunicarse. La exposición cuestiona la veracidad de esas generalidades. ¿Podría decirse de ellas que viven encerradas en sí mismas, sin interés por socializarse? Además de apelar a la eliminación en nuestro lenguaje de etiquetas que limitan y estigmatizan, la exposición es por encima de todo una reivindicación del arte como lenguaje universal y como un magnífico instrumento para abrir puertas y generar nuevos escenarios.

Así, otras personas con capacidad creadora, alumnado y profesorado de la Escuela de Arte de Zaragoza y del Liceo artístico Michelangelo Guggenheim de Venecia, en su mayor parte, aceptaron la invitación de formar parte de esta muestra tomando como punto de partida las obras de nuestros jóvenes protagonistas. Compartiendo un mismo lenguaje y una misma inquietud han sumado su talento y su particular visión al proyecto expositivo con obras de escultura, ilustración y danza. Gracias a su participación, la exposición se ha convertido en un espacio de encuentro y de reflexión alrededor del arte y del proceso creativo, apoyando con ello la consecución de una sociedad verdaderamente integradora.

Una muestra de obras libres de prejuicios y de etiquetas: miremos el mundo en singular.

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Manifiesto de Minerva

Dirigido al Hble. Sr Antoni Comín, Conseller de Salut; a la Hble. Sra. Meritxell Ruiz, Consellera d’Ensenyament; y a la Hble. Sra. Dolors Bassa, Consellera de Benestar Social i Família; de la Generalitat de Catalunya

Y en respuesta a la campaña de la Associació Aprenem: “Prácticas obsoletas en la atención pública del autismo en Cataluña” en Change.org

I. A FAVOR DE LAS CAUSAS LEGÍTIMAS QUE REHÚYEN EL AUTORITARISMO
Reclamos de soluciones reduccionistas a problemas complejos. Esta es la pendiente que toma una sociedad, en este caso la nuestra, cuando elude el debate de las ideas. Si, además, la angustia empuja, entonces aparecen actitudes autoritarias que no aceptan más que el silencio y la obediencia como respuesta.

La campaña iniciada por la Associació Aprenem, con el objetivo de eliminar la orientación clínica del psicoanálisis en los servicios de atención a las personas con autismo es, ciertamente, conductista. Querría modificar la conducta de aquellos profesionales y familias que se moverían buscando otros modelos teóricos y prácticos con los que se sienten más identificados.

Entendemos que esta movilización afecta, por supuesto, a todos aquellos profesionales formados y orientados por el psicoanálisis, pero también a los de otras orientaciones –incluso cognitivo-conductuales- que saben que el tratamiento del autismo es muy difícil y delicado, que la verdad no es nunca absoluta, que la revolución científica en Europa fue posible gracias al pensamiento abierto y plural de la Ilustración y, por tanto, que la ciencia necesita el debate de las ideas y la libertad de sus practicantes, y que la democracia y el derecho de elegir son condiciones inalienables en una sociedad justa que vela por la cohesión social.

Nos alerta y nos preocupa profundamente el alcance de esta manifestación pública, pues trasciende el tratamiento del autismo y el respeto a los derechos más fundamentales. Si nos expresamos con la contundencia de estas líneas es porque la movilización de Aprenem ataca pilares fundamentales de una sociedad como la catalana, que ha conseguido una red en la atención pública educativa, social y sanitaria, reflejo de un tejido social y asociativo, construido durante décadas de democracia, incluso desde antes, durante los años más oscuros de la dictadura.

Las voluntades de incidir en los modelos políticos no deberían poder ejercerse sin el diálogo y el consenso. Cualquier participación unilateral no será sino una imposición, aunque provenga del consenso de una minoría, o de un colectivo que se erige en el verdadero y único portavoz de una causa legítima.

Que un colectivo como este, dudosamente mayoritario, se erija ahora como único amo de la verdad, la quiera imponer y, así mismo, expulsar a los que no comparten su doctrina no es sino un signo alarmante de autoritarismo que en cualquier caso conviene tratar.

II. A FAVOR DE LA DEMOCRACIA, QUE PERMITA LA ELECCIÓN
Paradójicamente, en los últimos años de grave crisis económica, social e institucional, se han hecho evidentes las cualidades de nuestra sociedad. La responsabilidad ciudadana ha sido, sin lugar a dudas, una de ellas, y la demanda de más democracia un signo de madurez de nuestra colectividad. Los servicios sociales, sanitarios y educativos son campos especialmente sensibles al afán regulador, si se olvida que el centro gravitatorio de sus políticas son las personas. Cuando de lo que se trata es de las dificultades por las que ellas pasan, la conversación, el consenso y la aceptación de las limitaciones propias y de los demás resultan ser la única coyuntura que puede hacer posible la aparición de la invención y el mantenimiento de la paz social.

El estado del bienestar –no tan sólido como querríamos, cierto- ha estado sustentado en gran medida por nuestros profesionales –sociales, sanitarios y educativos- en los momentos de más dificultades. Ellos han aceptado cumplir con creces sus responsabilidades en momentos de pérdida muy notable del poder adquisitivo, de derechos laborales, y de condiciones duras de trabajo. Sus formaciones, las universitarias y las permanentes, son muy diversas y muchas de ellas han sido sostenidas con esfuerzo por cada uno de ellos.

Por supuesto que la atención pública es mejorable y que de profesionales hay de muchos tipos. Sin embargo, en mayor o menor grado, sus bagajes forman parte ya de un bien común. Además, el reto que el autismo plantea ha llevado y lleva a muchos de estos profesionales a inventar, desde la falta de un saber definitorio, los recursos más adecuados para las personas con autismo y sus familias.

Es también un hecho compartido que las administraciones trabajan codo con codo con los profesionales de nuestras instituciones, y que los colectivos de padres, madres y afectados, desde la singularidad que caracteriza a cada uno de ellos.

Todo esto nos lleva a preguntarnos:

¿De dónde proviene la autorización de esta asociación para dictar a los políticos cómo los profesionales tienen que hacer su trabajo y a pedirles, además, su obediencia?

¿Quiénes son los profesionales y expertos que les asesoran y con qué instituciones están vinculados?

¿De qué conocimiento sobre la diversidad de formaciones y orientaciones clínicas parten, que malentienden expresamente el psicoanálisis para encajar allí prácticas muy diversas que no se reconocen necesariamente como tal?

¿Dónde está su sentido democrático, que querría impedir a los padres y madres escoger sus recorridos en la red pública y, a los profesionales, la afinidad de su práctica con sus criterios éticos y epistémicos?

Una petición como la de esta asociación –que lleva el imperativo inscrito en su nombre- instala la sospecha entre profesionales, políticos y familias. Y lejos de favorecer la cohesión social, empuja a unos y otros hacia la ruptura de todo tipo de lazo.

El Manifiesto de Minerva es un llamado al respeto mutuo entre los profesionales, los familiares, los representantes de la administración y los políticos. Sabemos que pensamos diferente, que tenemos
orientaciones diferentes, pero creemos que desde el respeto nos podremos exigir, también, hacer bien nuestro trabajo.

III. A FAVOR DE LA MULTIDISCIPLINARIEDAD Y LAS OPCIONES TÉORICAS DIVERSAS
La cuestión del autismo no había estado nunca en el primer plano de las políticas sociales y sanitarias. Esta situación nos permite seguir con atención los avances de la ciencia seria –lentos pero seguros- pero, sobre todo, abordar los imposibles que el autismo plantea, desde la cotidianeidad de las personas afectadas y de sus familias. A la vez, constatamos que el protagonismo actual de este diagnóstico puede generar una demanda de resolución difícil de soportar. El activismo del colectivo Aprenem es un ejemplo de ello.

No disponemos como sociedad de un consenso sobre las causas del autismo ni tampoco de un acuerdo profesional sobre una supuesta curación. Así, sin este consenso, es preciso debatir desde el conocimiento riguroso de lo que hacemos.

No estamos en disposición de pretender que lo que ha servido para unos tenga que funcionar para otros.

No siendo la evidencia científica que se pregona una evidencia de curación, tampoco un método puede ofrecerse como única propuesta. En efecto, más allá de la respuesta de la ciencia, los padres evidencian lo que les ha servido, a sus hijos y a ellos. La evidencia no es finalmente científica, es testimonial.

Reducir el tratamiento del autista a la rectificación de sus conductas implica desconocer que las personas padecemos, sentimos, nos expresamos, nos construimos en la relación con los demás, y nuestras conductas, aunque cuestionen el sentido común, son un reflejo de ello. Aunque sea obvio, consideramos como personas también a los llamados autistas y esperamos de ellos sus expresiones más íntimas, aunque no encajen en la imagen narcisista del mundo.

Añadimos, además, que reducir el tratamiento del autismo a la rectificación de sus conductas implica considerar que la base de estas técnicas radica en la obtención de la obediencia del autista. Consecuentemente, todos aquellos que no se presten serán segregados por incompatibilidad con el método.

El abordaje del autismo no puede ser más que multidisciplinar, ya que su afectación recae sobre prácticamente todas las parcelas de la vida del sujeto. Psicoanalistas de diferentes orientaciones, psicólogos, logopedas, terapeutas diversos, psicomotricistas, médicos, psiquiatras, pediatras, maestros y educadores tienen que ejercer su trabajo desde su disciplina. Pero el hecho de que la perspectiva de la que partan no sea el psicoanálisis no implica que se les tenga que requerir un abordaje conductual.

Conviene tener presente que están apareciendo críticas argumentadas que, desde disciplinas diversas, cuestionan la ética de los métodos reeducativos y de rectificación de conducta. Entre ellas, la de testimonios de personas con autismo que han sido objeto de su aplicación y que, como Michelle Dawson, han accedido a la escritura para poder explicarlo. Conviene estudiarlos a fondo, así como los textos de referencia de unas prácticas que, ya con el fundador del ABA (Applied Behavior Analysis), O.I. Lovaas, se situaban en el grave margen del maltrato.

Finalmente, advertimos que si deducimos los abordajes del autismo a un solo produciremos grandes bolsas de segregación que no harán sino aumentar el problema que pretendíamos resolver. El autismo es difícil, plantea muchos interrogantes y algunos imposibles, hecho que obliga a que los recorridos que los padres
quieran hacer sean tan diversos como sus propios estilos de educar. Si la administración no ofrece estas opciones desde el ámbito público, aparecerán otras prácticas mucho más oscuras.

Los firmantes de este Manifiesto, y todos aquellos que se irán añadiendo –instituciones, profesionales de disciplinas y orientaciones diversas, entidades de familiares de personas con autismo- exponemos:

1. Que nos encontramos ante una agresión al derecho fundamental del ejercicio de elección de la orientación teórico-práctica de los profesionales, del derecho democrático de padres y madres a escoger el tratamiento que consideren más oportuno para sus hijos, y de la libertad de expresión de las personas afectadas de autismo.

2. Que la evidencia científica, estandarte de su batalla, tiene que ser objeto de un análisis riguroso y de una crítica fundamentada, pues se sirve de la disciplina científica para prometer más de lo que demuestra.

3. Que necesitamos la ayuda de nuestros representantes políticos para detener pendientes autoritarias como la que lidera hoy Aprenem, así como la apertura de espacios de reflexión, discusión e intercambio de ideas por parte de los agentes que estamos implicados en la mejora de las personas con TEA y de sus familias.

Aprenem nos ha situado ante una disputa como aquella que, en el mito, tenía que resolver poner un nombre a la ciudad de Atenas. Neptuno y Minerva fueron convocados a encontrar la opción más próspera, pero el primero de ellos olvidó que poner un nombre no quería decir hacerse con el dominio de un territorio.

En Barcelona, a 22 de diciembre de 2015

Foro autismo 2015

http://autismos.elp.org.es

foroautismo@elp.org.es

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Carta abierta al educador prudente. Por Iván Ruiz.

Enlace

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FORO SOBRE AUTISMO. Barcelona, 11 de Diciembre de 2015

Afiche Foro Autismo_pequeño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿INSUMISOS DE LA EDUCACIÓN?

FORO SOBRE AUTISMO
Escuela lacaniana de psicoanálisis

PRESENTACIÓN

El autismo es resistente a la educación.
Incorporar las primeras palabras, aceptar los hábitos básicos, regular los impulsos en el cuerpo o incorporarse en el vínculo social; para todo ello es imprescindible creer en la palabra del otro. Sin la educación, no es posible establecer las bases de la regulación mínima que todo sujeto necesita para vivir. Sin embargo, el llamado autista demuestra en acto que la educación, si pretende regularlo todo, se vuelve imposible.
Consentir a ser educado
Lo que se espera de la educación cambia en cada momento histórico pero se mantiene en una constante: ser educado implica siempre consentir a la educación. Ahí se encuentra el autista: contrario a aceptar de entrada otras condiciones que no sean las propias; seguro en su propio modo de aprender, en el cuándo, cómo y con quién. Pero, sobre todo, reacio a la demanda que el educador hace pasar en silencio: “¡Quiéreme!”
El ámbito educativo está en crisis
Las escuelas intentan desprenderse de los currículums demasiado rígidos, la disminución de recursos aumenta la exigencia sobre los docentes, la inclusión educativa hace aparecer fenómenos diversos de exclusión en el interior mismo de los centros educativos y la angustia de los profesionales se vuelve correlativa a su falta de formación. Frente a todo esto, las familias de niños con autismo se ven desorientados ante la pregunta: “¿Qué escuela para nuestro hijo?”
Se alerta ya del sobrediagnóstico de TEA
Parece no existir demasiado desacuerdo en los criterios mínimos para el diagnóstico de un autismo. Sin embargo, el uso del llamado TEA fuerza la inclusión de todos aquellos casos que presentan algún tipo de trastorno del lenguaje. Como lo fue el TDHA hace algunos años, el TEA se ha convertido en el nuevo nombre de los desarreglos que pueden encontrarse en la infancia.
La alianza entre la industria farmacéutica y las burocracias sanitarias permiten pensar que, en breve, será en el Trastorno bipolar donde caerán los casos de niños sin diagnóstico asignado. Las escuelas ven aumentar en sus aulas niños diagnosticados de TEA y de TDHA, e incluso de ambas cosas. La pregunta de maestros y profesores es ciertamente pertinente: “¿A qué se debe este alarmante aumento del diagnóstico?”
Medicación o expulsión
Pero es claramente en el tratamiento del autismo donde no existe un consenso profesional. Los métodos reeducativos se han vuelto lo suficientemente ambiguos como para que los profesionales que los aplican sostengan que se tienen en cuenta las particularidades de cada sujeto. El ámbito educativo es hoy para el Cognitivismo el terreno fecundo donde podría “corregirse el autismo”.
La psicología moderna ha entrado en la escuela para quedarse. Y es también ahí donde encontramos sujetos que responden con agresividad, que se les exige estar medicados como condición para su continuidad en el centro; o que se instalan en un inquietante hiperconformismo con el fin de ser invisible para los demás, pero también para ellos mismos.
Instituciones para la edad adulta
La atención del autismo en la adolescencia y en la edad adulta no prescinde del ideal normalizador con el que se aplica la reeducación. Al contrario, la resistencia del sujeto adulto a la educación acostumbra a tratarse con más educación. Y si la respuesta del sujeto es la agresividad, la conclusión de los profesionales se vuelve en ocasiones unánime: “Ha tenido una crisis porque es un caso grave”. Los psicoanalistas encontramos en la posición autista que se prolonga en la vida adulta la ocasión para elevar a la categoría de invención todo aquello que el sujeto encontró para sostenerse en el vida. Conviene entonces ser muy educado para acompañar al sujeto autista.
Nuestras preguntas
¿Qué se espera de la educación, hoy? ¿A qué dice no un sujeto cuando se opone al adulto? ¿Cuáles son las consecuencias de relegar el tratamiento del autismo a la escuela? ¿Qué propone el psicoanálisis para el trabajo con el autismo en el ámbito educativo y en las instituciones que acogen a sujetos adultos? ¿Qué instituciones nuevas, para jóvenes y adultos, conviene crear? Y, ¿De qué modo autismo y educación son posibles juntos? ¿O es que los llamados autistas son insumisos de la educación?
Un foro sobre autismo y educación
La Escuela lacaniana de psicoanálisis reunió en Barcelona, en 2010, a un gran número de personas para promover en lo social un debate en torno a la cuestión del autismo. Convocamos a los profesionales concernidos por el tema, a familiares afectados por estas cuestiones, a políticos sensibles a la problemática actual y a todos aquellos que estén interesados, a participar de este foro abierto a la ciudad. Será el 11 de diciembre de 2015, en el Auditori Axa de Barcelona.
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Posición de Teadir Euskadi ante algunas noticias aparecidas en los medios de comunicación.

Desde la Asociación Teadir Euskadi queremos expresar nuestro malestar por
el tratamiento que, con relativa frecuencia, se da a los desórdenes mentales
y concretamente a los autismos.
Las personas con un trastorno del espectro autista, TEA, y sus familiares nos
vemos afectados por la desinformación que existe en la sociedad. A esta
desinformación hay que añadir el hecho de que, en las escasas ocasiones en
las que este tema es tratado en los medios de comunicación, esto sea
llevado a cabo de manera banal, cayendo en los tópicos generados desde la
desinformación; permitiendo expresar opiniones y juicios de valor a
personas carentes de cualquier autoridad en la materia, produciendo entre
la opinión pública, cuando menos, sentimientos de temor, desconfianza e
inseguridad, introduciendo confusión y creando una alarma social respecto a
la posibilidad de que sujetos con estos trastornos generen una violencia de
la que la realidad y los estudios, tanto clínicos como estadísticos, no hacen
sino confirmar su absoluta falsedad.
Como asociación formada por padres, madres y personas íntimamente
comprometidas con el mundo de los autismos nos sentimos profundamente
dolidos por este tipo de situaciones en las que se da voz a personas que
hacen alarde de grandes dosis de ignorancia activa en lo referido al entorno
de la salud mental.
Así pues, es nuestro deseo hacer un llamamiento a los medios de
comunicación para tratar al autismo como se merece, con rigor y respeto
proporcionando una información veraz y pertinente que favorezca y facilite
la comprensión de la sociedad acerca de la realidad de las personas con
TEA.
Les pedimos que contrasten las opiniones dando voz a los diferentes grupos
y asociaciones para que puedan dar idea de las diferentes orientaciones
existentes y que condicionan, por ende, las diferentes maneras de ver y
entender el autismo.
Ha llegado el momento de mostrarnos en público para que la sociedad se
haga consciente de que existe un colectivo olvidado y marginado que, aún
así, tiene mucho que decir.
Un colectivo formado por niños y niñas, pero también por adolescentes,
jóvenes y adultos que trabajan a diario, con un trabajo duro, constante,
incansable, para demostrarnos que también pertenecen a nuestra sociedad,
dándonos permanentemente ejemplo de su esfuerzo y decisión de incluirse
como uno más desde su particular modo de estar en el mundo.
Un colectivo formado por personas a las que si prestamos la debida
atención son capaces de transportarnos más allá de nosotros mismos para
mostrarnos la inmensa riqueza de su ser.
La verdadera cuestión no está en que ellos no quieran mirarnos, sino en
nuestra negativa a verlos.

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